Definiciones y rarezas del CFP

Como estaba previsto y adelantó REVISTA PUERTO, el Consejo Federal Pesquero definió la fecha de cierre de la temporada de langostino en aguas nacionales; el 21 de octubre será el último día de zarpada para los barcos. Por otra parte, ya se está trabajando en la campaña de evaluación de langostino con un buque comercial; la misma se realizará a partir del 6 de noviembre y permitirá tener un panorama de la pesquería para los próximos dos años. El Consejo también distribuyó merluza del Fondo de Administración, pero lo llamativo fue el pedido de Jorge Bridi, representante de Río Negro, que gestionó merluza de la cuota social para un barco al cual se comprometió a no otorgar permiso ante los pescadores de su región. Por último, familiares de víctimas del buque San Antonino, que se hundió el año pasado frente a las costas de Mar del Plata, pidieron un informe sobre el permiso, que deberá brindar la Subsecretaría de Pesca.

Fin de la temporada en aguas nacionales y campaña de langostino

Luego de que varios de sus miembros dieran un paseo por Europa, el CFP volvió a funcionar para definir el cierre de la temporada de langostino en aguas nacionales. Ante los bajos rendimientos y el aumento del by catch se consideró el 21 de octubre como fecha del último despacho a la pesca y el 31 de octubre como fecha límite para volver a puerto.

Según el escueto resumen que se ofrece en el acta, los resultados del informe de langostino dan cuenta de que, tanto en buques congeladores como fresqueros, en el período que va desde el 21 de septiembre al 8 de octubre, las operaciones de pescas “realizadas al norte del paralelo 45° S han ido mermando en el rendimiento de langostino por hora de arrastre”.

“Los datos de octubre muestran que las hembras maduras aumentaron al 42% y 1% se encontraban impregnadas, lo que indica que el período reproductivo del langostino ya comenzó, por lo que sería recomendable comenzar a adoptar medidas de protección de la biomasa reproductiva de la especie para asegurar la biomasa que estará disponible para su captura en las temporadas 2019 y 2020”.

En cuanto a la relación de merluza en las capturas se indica que se encontró en niveles elevados. En la flota observada entre el 16 y el 22 de septiembre la captura incidental de merluza entre los paralelos 43° y 44°30’ S fue del 18% y en el período que va desde el 30 de septiembre al 6 de octubre entre los paralelos 43° y 45° S se ubicó entre el 10% y el 24%.

“Todo ello con un aumento del porcentaje de ejemplares juveniles observado en la estructura de tallas de las capturas hacia el final del período”, se indica en el Acta. La conjunción de bajos rendimientos de langostino con hembras impregnadas y una elevada proporción de merluza juvenil capturada en el área de veda creada para su protección, volvieron indiscutible la hora de cierre de la temporada.

El cierre se dispuso para la hora cero del 21 de octubre para el despacho a la pesca y a partir de la hora cero del 1 de noviembre, el cierre total del área de veda para la pesca de langostino. A partir del 21 de octubre “solamente se podrá descargar langostino proveniente de la zona de veda de merluza en una única oportunidad”, informaron desde el CFP.

Ahora lo que resta por hacer con el langostino es evaluarlo por medio de una campaña, que al igual que la llevada a cabo a principios de año se realizará con un buque comercial y será financiada por el sector empresario.

Nuevamente el buque Bogavante Segundo será el destinado para el crucero, que a partir del 6 de noviembre buscará verificar la presencia de concentraciones de langostino; la distribución espacial de las hembras maduras y las impregnadas; obtendrá muestras de zooplancton y cuantificará la captura incidental.

Se evaluarán las áreas comprendidas entre la latitud 43°00’ y 45°00’ S, al oeste de 64°00’ W y entre la latitud 45°00’ y 47°10’ S, al oeste de 65°00’ W. Los datos que de aquí surjan serán fundamentales para tener un panorama de lo que podrá ocurrir con la pesquería en los próximos dos años.

Con un INIDEP que no logra aún retomar la continuidad de las campañas de investigación por deficiencias propias y por los continuos conflictos con el personal embarcado, la opción de la campaña con buques comerciales y tripulación del sector privado, bajo un correcto asesoramiento, resulta ser la única solución real a la falta de información biológica básica para la administración de los recursos.

Reparto de merluza

Del Fondo de Administración, que contaba con 9.556,6 toneladas, se decidió otorgar en condición de volumen adicional de cuota 3.220 toneladas a distribuir entre nueve buques. Los que más recibieron fueron el barco Puente Mayor (852 t); Navegantes (650 t); Luca Mario (450 t) y San Andrés Apóstol (400 t).

Por otra parte la Provincia de Río Negro, a través de la gestión de su subsecretario de Pesca Jorge Bridi, solicitó 200 toneladas de su Cuota Social para entregársela al buque Bonfiglio. No se entiende para qué, dado que este mismo funcionario junto al secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Fernando Malaspina, se comprometió en un acta recientemente firmada con pescadores de la región a no otorgar permisos de pesca para este buque.

“La Provincia se compromete a no otorgar permiso de pesca al BP BONFIGLIO” se escribió en el punto 9) del Acta Acuerdo firmada el 2 de octubre en Viedma. Seguramente Bridi deberá dar explicaciones a sus representados.

Pedido de informes sobre el San Antonino

María Sol Toledo, en su carácter de querellante en la causa sobre el naufragio del buque San Antonino, solicitó copias de los expedientes vinculados al permiso de pesca. Se trata de un barco propiedad de Solimeno que se hundió en las costas de Mar del Plata; y a casi un año del hundimiento aún no se determinaron las causas.

Este naufragio puso en evidencia, quizás incluso en mayor medida que el del Repunte, la deficiencia de los controles y la seguridad en los buques. En un día con condiciones climatológicas óptimas el buque se hundió a pocas millas de la costa y del puerto de Mar del Plata sin que hubiera ningún sobreviviente.

Se vivieron situaciones macabras cuando, ante la devolución del mar del cuerpo de un náufrago, quedó al descubierto que tripulantes eran embarcados sin ser registrados por la Prefectura Naval Argentina. Muchas explicaciones se necesitan sobre este caso y el primer paso lo deberá dar la Subsecretaría de Pesca, a la que el Consejo Federal Pesquero delegó la solicitud.

Justificaciones de inactividad

El buque Franco, propiedad de Frigorífico Don Luis SRL, está inactivo desde noviembre de 2016. Los propietarios acompañaron la presentación de pedido de justificación con toda la documentación necesaria, cronograma de reparaciones, actas de inspección de la PNA, presupuestos, facturas y recibos certificados por escribano público. Por lo tanto se aprobó.

Pero en el caso del buque Don Juan, inactivo desde diciembre del 2014, se intimó a que se presente la documentación; no siendo la primera vez que ocurre. Los propietarios de este fresquero de 27 metros con permiso irrestricto dicen tenerlo en reparación desde hace casi tres años, pero aún no han presentado la documentación comercial que avale dichas reparaciones, ni presupuestos de astilleros ni recibos de pagos anticipados. Pese a ello se le sigue dando la posibilidad de justificar la inactividad con una nueva oportunidad para presentar la documentación que acredite sus dichos.

Obtenido de revistapuerto.com.ar

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