Botaron al buque costero “Francesca”

No sólo el langostino moviliza la construcción de nuevos barcos. En una actividad imantada por el marisco, también hay lugar para el desarrollo de otro tipo de proyectos orientados hacia la pesca costera local.

La muestra está en el “Francesca”, el buque que en esta fría y, por momentos lluviosa, tarde de sábado bajó desde el astillero TecnoPesca Argentina (TPA). La unidad tendrá puerto de asiento en Mar del Plata con las especies de costa y las pelágicas como objetivos.

La apuesta es de Juan Alberto Greco y su hermano José Agustín a través de Pesquera Norkadi S.A. Los armadores buscan hacer más eficiente la pesca del variado y, al mismo tiempo, aportar una herramienta de trabajo moderna al caladero.

El buque, de 20.82 metros de eslora, 6,40 de manga y 3,12 de puntal, surgió como consecuencia de la reformulación de los permisos del “Marysol”, “Doña Ada” y “Gala”. Así nace con un volumen de captura anual de 1.535 toneladas.

La ficha técnica, además, indica que corresponde a la serie TPA 20M y que cuenta con una planta propulsora Scania de 552KW. A partir de un esfuerzo económico familiar, su construcción demandó seis años. “Remamos durante todo este tiempo para poder terminarlo”, definió Juan Greco.

Las políticas públicas para instrumentar herramientas financieras que apuntalen la iniciativa privada siguen ausentes. De allí que los discursos de los actores se orientaron hacia una demanda que viene replicándose en cada botadura.

“Sería más conveniente que el país contara con instrumentos financieros. Desde los astilleros nos sentimos responsables por no haber sabido transmitir a las autoridades de los distintos gobiernos sobre el beneficio que le trae a la industria naval el financiamiento. Seguimos trabajando en eso y notamos ya algún eco“, evaluó el presidente de TPA, Enrique Godoy.

En ese sentido, el empresario recordó que un barco es un bien de capital que le ofrece trabajo a muchas personas. En el caso de TPA, “Francesca” es la quinta embarcación que sale de su factoría; pero la primera realizada en su propio varadero.

“No es nada fácil crecer y hacer al mismo tiempo. Hay que soportar mucha presión. Esto se logra con un grupo humano que acompaña”, insistió Godoy.

Por su parte, Juan Greco también encontró espacio para evocar el reciente hundimiento del “Rigel”:“Para los que vivimos en el puerto son días tristes. Esto es un granito de arena para compensar las cosas malas y hacer que la industria se fortalezca y sea más segura”, dijo.

Al mismo tiempo, subrayó que fue su pequeña hija, Francesca, quien le sugirió a su abuelo que el nombre del buque lleve dos corazones en la inscripción de proa: “Para toda familia de pescadores tener un barco nuevo es algo emocionante y gratificante. Esperemos que aporte a la comunidad más trabajo y más seguridad”, finalizó.

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