Las mujeres en la actividad marítima y pesquera

La tercera jornada de la Comisión de Intereses Marítimos de la Municipalidad de General Pueyrredon abordó el rol de la mujer en la actividad. Estuvieron presentes representantes de la ciencia, del ámbito académico, de las Fuerzas Armadas, de la salud, del sector privado, tripulantes, familiares de víctimas de naufragios y representantes legales. Mujeres que hablaron de la problemática de género en las relaciones laborales, demostrando que en algunos sectores se produjeron cambios importantes como en las Fuerzas Armadas, que en el ambiente científico la discriminación se mantiene en los espacios de decisión y que en el sector de embarque de la pesca siguen vigentes resabios de la Edad Media.

El panel de expositoras durante la jornada del viernes pasado, abarcó casi todos los sectores de la actividad marítima. La variedad de profesiones y de realidades produjo relatos de los más variados y a la vez desconocidos. La inclusión en la actividad es muy limitada arriba de los barcos: “La OMI informó que las mujeres representan solo entre el 1% y 2% de la totalidad de los marinos del mundo y que existe una vacancia de 30.000 puestos de oficiales”, contó Belén Espiñeira, de WISTA Argentina.

Si bien hay 30.000 mujeres que buscan insertarse en el sector marítimo, embarcar puede ser una misión frustrante en la que los mitos, los prejuicios y las leyendas son enemigos de su desarrollo, pese a haber recibido la misma formación que los hombres. El sector en el que ello se ve con mayor claridad es en el pesquero.

Stefanía Pavón es marinera de barcos pesqueros. “Decidí ser marinera para tener una mejor vida, tengo dos hijos y marido, he navegado en vieira, en merluceros y poteros”, se presenta. Sin dudar afirma que el problema es “que no embarcan mujeres”. El argumento es que las condiciones de habitabilidad no están dadas, pero las marineras aseguran que no están dadas para ningún tripulante en muchos barcos y que donde esas condiciones existen son tan buenas para unos como para otros.

El rol de la mujer asociado únicamente al de madre también las deja afuera de los embarques; pero derribando cánones patriarcales de otro tiempo, Stefanía Pavón sostuvo: “El alejarnos de nuestras familias lo sufrimos hombres y mujeres por igual”. Y concluyó en nombre de las afiliadas al SiMaPe, SOMU y Marineras del Sur: “Nuestro objetivo es concientizar a los armadores a través de la inclusión de leyes que amparen los cupos laborales, es importante que se comience a valorar nuestro trabajo en distintos oficios a bordo”.

La exposición de la marineras se vio respaldada por la presentación de la psicóloga María del Carmen Virgil, asesora de empresas pesqueras en Recursos Humanos, quien aseguró que los riesgos psicosociales que se presentan arriba de los barcos afectan el desarrollo de una buena tarea en hombres y mujeres por igual. Plantea que a igual formación y competencia, se imponen supercherías y conceptos equivocados sobre la salud física y mental de la mujer, considerando por ejemplo al embarazo como una enfermedad que las imposibilita de trabajar. “Estamos en el Siglo XXI, en el año 2019 debatiendo, sin fundamento científico, si la mujer puede llegar a embarcarse”; “debemos naturalizar y concientizar que la mujer tienen las mismas habilidades y competencias que los hombres para embarcarse”, concluyó.

En este sentido, en las conclusiones de la Jornada Nacional sobre Intereses Marítimos de la CGT, presentadas por la secretaria local, Adriana Donzelli, se sostuvo que las mujeres tienen “graves dificultades para acceder al trabajo a bordo” y que no acceden de forma igualitaria a la bolsa de trabajo. “La inclusión de la mujer implica contemplar la maternidad como hecho social y se debe buscar que por ello no se restrinjan sus derechos laborales y que no implique su exclusión”, indicaron.

Afirmaron que para poder revertir esta situación en necesario que se sancionen leyes que garanticen los cupos femeninos en la actividad marítima y fortalecer la presencia de mujeres en los sindicatos para incorporar la igualdad de género en los convenios.

Sobre el rol de la mujer en el ámbito laboral, la representante de WAMI, la Asociación Internacional de Mujeres vinculadas al Trasporte Marítimo y Comercio Internacional, indicó: “La mujer tiene un rol muy importante y debe existir una política de Estado para que la participación sea mayor, esto no es bueno solo por la cuestión idílica de la equidad de género sino porque es bueno para el país, para las empresas, para la convivencia a bordo y para la comunidad marítima”.

A la vez indicó que para que haya masa crítica verdadera se necesita al menos un 20% de mujeres representadas. Pero a bordo no se llega al 2% de mujeres y solo el 7% son oficiales, el 93% personal subalterno que se desempeña mayoritariamente en ferries y cruceros como camareras o personal de limpieza. En tierra, en la industria del transporte solo el 12% está ocupado por mujeres en la Argentina, informó Belén Espiñeira.

Contar con estadísticas es fundamental para dimensionar y poder planificar, sostuvo la abogada, que solicitó que se arbitren los medios para que la Comisión Nacional de Intereses Marítimos incluya la cuestión de género en su agenda. Quienes coincidieron con la importancia de las estadísticas fueron las investigadoras del INIDEP. Como era de esperar las condiciones en el ámbito científico son mucho mejores, pero los puestos de decisión siguen siendo inaccesibles.

“El plantel está conformado por un 39% de mujeres; en las direcciones de programas ocupan un 37%; el 50% de las jefaturas de proyectos; la Dirección de Investigación estuvo a cargo de una mujer una sola vez en toda la historia del instituto y la Dirección General nunca, informó la investigadora Cecilia Mauna.

La bióloga Nerina Lagos señaló que en el INIDEP ningún barco tiene nombre de mujer y que tampoco hay tripulantes mujeres; en el programa de observadores solo ocupan el 8% a pesar de haber demostrado capacidades superiores en muchos casos. Esta diferencia numérica también se observa en API (Asociación de Profesionales), que a pesar de ocupar el 55% de afiliación, en 15 años de gestión solo 3 estuvieron a cargo de mujeres. “Existe una equidad de género en las jefaturas y  en sueldos, sin embargo en los puestos de jerarquía queda mucho por recorrer al igual con el personal embarcado”, concluyó.

La única representante del sector privado fue Alejandra Contessi, relacionista pública a cargo de la comunicación institucional del Grupo Veraz: “Estoy feliz de participar desde mi lugar en este grupo de mujeres tan representativo de la actividad marítima nacional. Creo que hay muchas realidades distintas, no son solo las mujeres embarcadas las que hacen la realidad marítima, hay muchísimas visiones, funciones que las mujeres cumplimos, por eso creo que es beneficioso que estemos integradas”, dijo.

Desde el año 1500 sus antepasados fueron pescadores y su madre la primera responsable administrativa del Astillero Federico Contessi: “Tenemos relación con muchas mujeres permanentemente de todos los ámbitos de la industria naval y pesquera, cada sector tiene su problemática particular y lo atendemos desde nuestro lugar de mujeres; por eso entendemos que podemos colaborar desde el sector privado para trabajar juntas y lograr que nuestra visibilización sea cada día más fructífera”, concluyó.

Fuera del mundo académico el sector que ha mostrado los mayores progresos en la inclusión de la mujer ha sido el de las Fuerzas de Seguridad, estableciendo una diferencia muy grande con el sector privado que se mantiene reticente al embarque de mujeres. Hoy la escuela de suboficiales tiene un 50% de mujeres, cuentan con dos oficiales Comandantes y apuestan a incrementar el número de mujeres en altos cargos, aunque aún están muy lejos de una paridad.

“El rol de la mujer en la Armada ha ido progresando, en 1982 tuvimos la primera almirante”, dijo el almirante Fal, director de Intereses Marítimos; y “apostamos a las capacidades, nunca nos planteamos tener en una junta de capacidades el 50% de mujeres porque por capacidad están mucho mejor ubicadas, todos compiten por igual y se ganan las cosas por capacidad. No hemos tenido problemas de género porque fuimos capacitando y nos hemos ido desarrollando” continuó el capitán Attis, titular de la Base Naval Mar del Plata.

La brillante Subprefecto Naval, Capitana de Guardacostas; abanderada de tercera promoción de mujeres oficiales de la Prefectura Naval, primera mujer en tener a cargo el cuerpo de cadetes y mejor promedio de la Universidad Marítima Mundial, lo reafirmó: “Hasta en una institución comandada históricamente por hombres, las mujeres vamos ganando espacio, sin recibir beneficios pero tampoco trabas. Eso se fue resolviendo de a poco y tenemos mujeres en todas las fuerzas aunque seguimos siendo pocas, solo tres capitanes, por eso es necesario que se visibilice nuestro trabajo”.

Además de las expositoras que plantearon la cuestión de género estuvieron presentes las familiares de víctimas de naufragios que vienen trabajando desde hace dos años, en el caso del Repunte, en la mejora de las condiciones de trabajo de las tripulaciones y en la seguridad en la navegación. En esa lucha solitaria luego se sumaron los familiares de las víctimas del ARA San Juan y del Rigel. Todas estuvieron representadas y clamaron por justicia y esclarecimiento, destacando un logro reciente, la aprobación de reflote del Rigel y el Repunte para determinar las causas del naufragio.

Lorena Arias, abogada e hija de un desaparecido del Repunte, es la representante legal de los familiares de los tres naufragios: “Somos un país que nos fabricamos las tragedias y cuando suceden no tenemos capacidad de respuesta” dijo; y enumeró las acciones que han llevado a cabo: “Tuvimos que trabajar en la prevención; en la redacción de leyes; creamos la Comisión Nacional de Siniestros Marinos; trabajamos en un plan de contingencia y comprometimos a la Armada como autoridad. El Repunte es el primer naufragio que logró tener una pericia de parte; trabajamos en la causa judicial todos los días y sentará jurisprudencia y ahora vamos por el cambio de carátula para que los responsables de sacar un barco se planteen las consecuencias si no está en condiciones”, concluyó.

A partir de la publicación del trabajo realizado por la docente universitaria Silvia Paleo sobre el número de naufragios que tuvieron lugar en la Argentina todos tuvieron dimensión de la gravedad del problema. Fue precisamente a través de ese estudio que la licenciada concluyó que era imprescindible la creación de una Comisión Nacional de Siniestros Marinos para determinar las causales y evitar la repetición. Paleo indicó que esa Comisión fue aprobada por la ministra Patricia Bullrich gracias al trabajo de las mujeres del Repunte, pero informó que todavía no se delineó su funcionamiento ni se nombraron los miembros.

El encuentro culminó con la promesa, por parte de Patricia Serventich y Marcelo Carrara, los concejales de Cambiemos que propiciaron el encuentro, de generar una mesa permanente de trabajo y elevar al Legislativo Nacional la propuesta de emular estos encuentros en el Congreso. Por otra parte, la abogada especialista en derecho internacional María Fernanda Pizzini, organizadora de la jornada, informó que comenzaron con los trámites para la creación de  la Asociación de Mujeres Marítimas del Atlántico Sur: “Todas tenemos muchos títulos que suenan muy bien pero no sirven de nada si no se pueden llevar a la práctica”, concluyó antes de dedicar ese encuentro a la memoria de la submarinista desaparecida del ARA San Juan Eliana Krawczyk, que estuvo presente en el relato siempre emocionado de muchas de las expositoras.

Obtenido de revistapuerto.com.ar

Ver nota original

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *