Se abre el mercado de Brasil para el langostino en un momento clave

Cuando la demanda del langostino salvaje entero no está pasando por un buen momento y el sector se mantienen activo con la venta de bloques a terceros países para reproceso, se confirma la apertura en el país vecino con la aprobación del envío de tres empresas.

Esta semana se conoció la autorización por parte de Brasil para el ingreso importaciones de langostino para tres empresas argentinas. Las habilitadas ante el DIPOA son muchas más pero estas son las primeras que lograr una licencia para llegar con su producción al mercado carioca. La noticia es un bálsamo para quienes encuentran hoy complicaciones para abastecer el mercado europeo de langostino entero, ante una fuerte competencia del marisco de cultivo. Hasta ahora, los grandes volúmenes de ventas están sostenidos por los bloques de colas para ser reprocesados en otros países. En ese sentido, desde el sector empresario solicitan ajustar el esquema de reintegros para impulsar una mayor producción en tierra.

La Secretaría de Agroindustria anunció que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil había comunicado oficialmente el nombre de los tres primeros establecimientos habilitados para ingresar langostino luego de seis años. La Asociación Brasileña de Criadores de Camarón había interpuesto una medida cautelar, que fue revocada el mes pasado.

La información que divulgó el secretario Miguel Etchevehere desde India generó confusión porque las empresas habilitadas ya han completado los trámites ante el DIPOA –Departamento de Inspección de Productos de Origen Animal– y no tendrían ningún inconveniente en exportar a Brasil desde hace un mes. Al parecer lo que se aprobó fueron las primeras tres licencias de importación.

Se trata del trámite requerido para hacer una importación. Para cada envío de productos se debe realizar una presentación y gestionar dicha licencia. Algunas son automáticas pero en el caso del langostino el trámite está demorando entre 35 y 45 días. Quienes conocen bien el negocio creen que a eso debió referirse el comunicado oficial.

La apertura de este mercado es una gran noticia para el sector, aunque todavía existen algunas dudas sobre los criterios utilizados por el país vecino para aprobar las licencias. De todas formas existe optimismo y consideran se podrá ir ajustando. Incorporar este mercado amplía las posibilidades en un momento con algunas dificultades.

En Europa está muy complicado el mercado para el langostino argentino entero, como consecuencia de la sobreproducción del crustáceo de cultivo Vannamei de esta temporada. Solo Ecuador pasó de 150.000 toneladas en 2018 a 300.000 en este año. El precio del langostino de cultivo, por consiguiente, bajó hasta un 30%, pagándose 6.000 dólares la tonelada.

Esta situación arrastró el precio del langostino salvaje que sufrió una baja del 20%. La tonelada que el año pasado se pagaba 7.500 dólares, hoy tiene un valor de 6.500 dólares. Pero además y a pesar de su bajo valor y de ser un producto muy superior al de cultivo, la demanda en Europa se ha reducido.

Desde Argentina los industriales celebran que el mercado del langostino patagónico esté diversificado y que una parte importante de la producción provenga de tierra, donde se elaboran bloques de colas que se venden a China, Estados Unidos, Guatemala o Perú para ser reprocesados.

Ese mercado es abastecido por la flota fresquera que procesa en la Patagonia, generando bloques de langostino descabezado en preparaciones que van desde 1 hasta 10 kilos. Los precios varían dependiendo del tamaño y calidad del producto: las colas tienen un valor de 8.500 y 7.700 dólares la tonelada y el pelado y devenado entre 10.000 y 11.500 dólares. Estos precios bajan cuando el producto ha tenido mal tratamiento.

Seguir exportando bloques a terceros países donde les dan valor agregado es hoy el negocio que mejor funciona, pero no es la política que algunos gobiernos pretenden y que algunos empresarios, también, quisieran revertir. Sin embargo aseguran que existen impedimentos para mantener la rentabilidad reprocesando el langostino en tierras argentinas.

Algunos empresarios desde CAPECA, la cámara que nuclea a los buques congeladores, han planteado a los funcionarios la necesidad de revisar la política de reintegros del gobierno nacional. Entienden que es un punto clave a resolver porque existen inconsistencias que atentan contra el aumento de la producción en tierra.

Mientras el langostino entero recibe reintegros del orden del 1,5% y del 2,5% en envases menores de un kilo; el langostino pelado y devenado en envases menores de un kilo tienen un 1% de reintegros. Aumentar el valor de los reintegros para los productos elaborados en tierra consideran que será fundamental para cambiar la actual estructura de negocios y generar más empleo.

Según datos oficiales, hasta el 31 de mayo se han exportado 47.371 toneladas de langostino de las cuales 23.163 correspondieron a la presentación de entero y 24.209 a colas u otras presentaciones.

La situación para el mercado del langostino hoy no es la mejor pero la firma del acuerdo con la Unión Europea que le permitirá a la Argentina volver al lugar de preferencia que perdió en 2013 y la apertura del mercado de Brasil son elementos positivos. Reclamar un manejo responsable del recurso, cuidar la calidad, como así también la continuidad en las entregas y agregar valor, parecen ser los desafíos del sector de cara al futuro.

Obtenido de revistapuerto.com.ar

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