“Carecimos de autodeterminación para atender a los sectores más vulnerables de la pesca bonaerense”

Miguel Dobarro analiza su paso por la Dirección de Pesca provincial dentro de un ministerio netamente agropecuario, sin presupuesto propio, con Tezanos Pinto y Colombo atendiendo los pedidos solo de algunos. “En Mar del Plata hay ocho cámaras empresarias pero no todas tuvieron el mismo peso en el oído de la gestión”, reconoció.

Miguel Dobarro preparó un punteo con sus ejes de acción principales al frente de la Dirección de Pesca de la Provincia en el anterior gobierno. Fue consciente de que estuvo en un lugar incómodo a partir del rol preponderante que tomó Tezanos Pinto, su superior en el Ministerio de Agroindustria, como representante de la provincia en el Consejo Federal Pesquero. El exdirigente de la cámara conservera, con más de cuarenta años de trayectoria en la industria, asegura que prefirió quedarse a resistir y no entregar ese lugar a sectores que hubiesen profundizado el modelo de concentración de la merluza en barcos congeladores.

Café de por medio con parte de sus colaboradores más estrechos, Dobarro aclara que formó parte de la gestión de la mejor Gobernadora que tuvo la Provincia y lamenta que en el sector pesquero ello no pudo verse reflejado.

“Lo más importante que pude hacer es desarrollar una política pesquera que defienda el trabajo en tierra en Mar del Plata, obviamente que es una tarea ardua porque implica revertir años de Pesca de la Provincia sometida a Pesca de la Nación donde se llevaron otros intereses que no son los de la provincia. No pudimos revertir esa situación”, reconoce el exfuncionario.

RevistaPuerto: Más allá de que no pudieran llevar a cabo esa defensa del trabajo local, ¿qué arrogó ese diagnóstico del relevamiento?

MD: En principio todos los datos estadísticos que aportan distintas instituciones y organizaciones no concuerdan entre sí. Más allá de eso definimos la problemática y asignamos un nivel de riesgo. Realizamos una radiografía de todas las flotas y queda en claro una disminución del nivel de actividad por el diferimiento de la especie objetivo hacia el langostino.

Relevamos las plantas procesadoras y detectamos 250. De ese total, SENASA tiene 150. De las cuales nosotros teníamos habilitadas con SENASA 61. EL resto no las tenemos habilitadas. Sin SENASA, tenemos 4 establecimientos. Durante el 2016 habilitamos 16, primero 13 en 2017 y en 2018 frenamos porque no pudimos certificar un dispositivo de control y no hicimos nada para no autorizar y no tener poder control. De 2005 a 2012 no se había habilitado ninguna. Esto se pudo hacer.

RP: ¿Tienen una radiografía de la mano de obra ocupada por el sector?

MD: La mano de obra ocupada es más complicada de conocer porque no tenés acceso a lo que pasa adentro. La mayoría está por fuera del SOIP, en cooperativas y cooperativas truchas. Saber cuál es el total es difícil pero definimos cuánto se exporta y qué cantidad de mano de obra hace falta para producir lo que se exporta en función de lo que se descarga fresco. Es un número estimado. En lo que se ha perdido de exportaciones a partir de pescado fresco es lo que se perdió de horas hombre trabajadas. Esto genera un alto porcentaje de subocupación, dos días a la semana, ocho días al mes. Hay que tener una magnitud del impacto que genera determinadas políticas pesqueras.

RP: ¿Y cuál es esa cifra estimada?

MD: Sumando todos los sectores productivos, contabilizamos 37 mil personas que dependen del empleo en el procesamiento de pescado; ahí hay estiba, transporte, hielo, guincheros, astilleros, comercio, todos. Separando solamente ligados directamente al pescado son unos 15 mil. Mano de obra de barcos y de tierra.

Con el diagnóstico pensamos que las políticas pesqueras se tomen en cuenta a esas necesidades, problemáticas y riesgos. Desarrollamos un Plan Productivo Pesquero en el segundo año de gestión. Se fue ejecutando pero no con la energía que nos hubiese gustado. Pesca Provincia desde hace mucho tiempo atrás viene sometido a los intereses de pequeños grupos. Cuando desde la Nación y la Provincia no pueden hacer política o deciden no hacer política, tenés lo que vemos hoy. La pesca es un sector que tiene once cámaras empresarias y en Mar del Plata hay ocho cámaras para defender intereses particulares. Propusimos una Mesa Pesquera para tratar de encontrar consensos pero nunca pudimos implementarla.

RP: Una de las cajas que siempre alimentó la pesca provincial fue el tema de los controles. ¿Cómo fue el sistema de fiscalización?

MD: Desarrollamos un sistema para poder hacer controles en planta. Los de puerto los elimine porque generaba dispersión de esfuerzos y cajas no deseadas. Definimos qué había que fiscalizar en tierra y ordenar el proceso de multas. Si tengo controlado lo que se produce en tierra puedo definir cuál es el volumen de trabajo realizado y en función de eso actuar para mejorar el proceso de registración. Queríamos darle herramientas para ayudar a otras carteras ministeriales.

Como no teníamos presupuesto para fiscalizar, propusimos un convenio con SENASA para que lo que verifique SENASA nosotros lo auditáramos, ampliamos nuestra cobertura y de ese modo afianzamos la seguridad higiénico sanitario, incrementamos la registración de las transacciones, limitamos los circuitos marginales, etc. Logramos que SENASA lo firme pero nosotros nos fuimos y sigue en curso para la firma del Ministro. Sarquis no lo firmó. Una pena porque hubiésemos podido evitar la duplicación de controles, dobles costos de fiscalización, unificar documentos de organismos, mejorar la trazabilidad.

Este sistema se complementaba con una firma posterior con el Colegio de Veterinario para generar un sistema parecido al Veterinario de Registro, en el cual cada una de las plantas pagaba un servicio de inspección, y desde el colegio se mandaba a distintos profesionales a cada planta. Lamentablemente no pudimos llevarlo a cabo. Hoy el sistema de control es caótico.

RP: ¿La flota mantiene deudas importantes por actas e infracciones?

MD: Cuando llegamos vimos el estado de los sumarios por multas e infracciones. Desde 2003 y 2007 había sumarios durmiendo el sueño de los justos. Teníamos muchos sumarios porque al no progresar, no importaba incumplir la ley. Dimos planes de pago, me dijeron que habían pagado en cajones pero nadie quiso hacer la denuncia. Los entiendo. Si denuncian probablemente no trabajaran más.

Tuvimos 225 sanciones que tuvimos que archivar por absolución o prescripción. Quedaron 382 con posibilidades de cobro. En vías de cobro o ya cobrados son 257 actas que representan el 67% del total, que generaron un ingreso de casi 13 millones de pesos. El 32% corresponde a sumarios fuera de plan de allanamiento. Y les cobramos la mitad de las multas para que no impacten tanto en las empresas armadoras.

RP: ¿Hay gomones o semirrígidos entre los infraccionados?

MD: No, los gomones no están incluidos, ese es otro gran problema que en algún momento se deberá resolver. Son armadores artesanales y costeros. La activación de los sumarios generó que en los últimos dos años las infracciones bajaran un 80 por ciento porque se preocuparon en no violar la ley porque sabían que los infraccionábamos.

A la pesca artesanal hay que relevarla. Hicimos un proyecto pero no llego el presupuesto que nos iban a asignar. La pesca de costa no son cuatro gomones, sino que tiene un volumen de captura impresionante. Es una deuda grande histórica. Hay que limar muchas diferencias y es necesaria una fuerte decisión política. Hay que ordenarla sí o sí, hasta por un tema de seguridad.

RP: ¿Qué presupuesto tiene la Dirección?

MD: No tenemos presupuesto. El fondo nacional y provincial pesquero lo maneja agroindustria. Del nacional tenemos 12 millones que entraron a Argeninta, 6 millones del provincial, del que solo se usaron 2 millones. Tenemos un potencial de ingresos increíble. El permiso de pesca deportiva sale 40 pesos por año. Medio café. Nadie lo paga porque no se puede controlar, no hay gente. Se puede multiplicar por diez, pongo gente para controlar que lo paguen y multiplico los ingresos… los concursos de pesca… cifras que no impactan en la economía del pescador deportivo. No hay presupuesto porque no se procura conseguirlo.

RP: ¿Qué opinión tiene del rol de la Provincia de Buenos Aires en el CFP?

MD: Nosotros tuvimos una brillante oportunidad con la designación de Francisco Di Leva. Una persona que conocía y se fue porque no se quiso someter a las decisiones contrarias a la provincia. A partir de ahí ya no dependió más de la cartera de pesca y fue muy influenciado por parte del sector que tiene una visión muy parcializada. Me pareció un error grave poner a alguien que no conoce el sector ni a la industria. Las autoridades que no pertenecen al sector creen que por escuchar un poco aprenden rápidamente, pero yo tengo 42 años en la pesca y a todos nos falta mucho por aprender.

RP: ¿Qué balance hace de su gestión?

MD: Pudimos desarrollar diagnósticos necesarios y se plantearon políticas para el ordenamiento y consecuente afianzamiento de las actividades pesqueras tanto en el aspecto empresarial como en el laboral. Como dije antes, históricamente la administración pesquera de la Provincia de Buenos Aires fue perdiendo presencia en el contexto nacional. En nuestra gestión esto no se pudo revertir, en parte debido a la falta de autodeterminación de la cartera de pesca, incluida en un Ministerio que tiene como prioridades otras áreas. A esto le tenés que sumar que no posee el manejo autónomo de su presupuesto, que se conforma por el Fondo Provincial Pesquero y por los aportes del Fondo Nacional Pesquero.

Esto no es casual, hace muchos años que se va desdibujando su presencia en ese contexto y las políticas se deciden sin tener en cuenta cómo afectan al puerto pesquero más importante del país y con la mayor cantidad de puestos de trabajo. De esta situación surge un gran perjuicio a la actividad que por ahora queda oculto parcialmente por el efecto langostino. Ya sabemos que esto es cíclico y al decaer dejará expuesto el daño causado por esas políticas erráticas en la ya grave situación de las empresas dedicadas a la elaboración de merluza en tierra y de la mano de obra correspondiente, hoy con altísimos porcentajes de desocupación y subocupación.

RP: ¿Se sintió acompañado?

MD: Por la gobernadora sí, pero muchas veces los escalones intermedios suelen dificultar las conexiones. La pesca no se merece un ministerio pero sí ser una administración autónoma y que tenga el manejo de sus fondos. Los ministros no conocen de pesca, casi ninguno ha conocido pero podemos decir que fue malintencionado por no tomar algunas decisiones, o en su conjunto de problemas, esta actividad quedó al margen.

RP: De tus dichos queda en evidencia cierto descontento con la conducción política del ministerio. ¿Por qué no diste un paso al costado cuando viste que las cosas no iban a cambiar o se acentuaron luego de la salida de Di Leva?

MD: -La industria en Mar del Plata es una actividad que tiene ocho cámaras empresarias representando distintos intereses. No todas han tenido el mismo peso en el oído de la gestión por lo que me quedé con la intención de preservar ciertos sectores que podían quedar aún más vulnerados por esta influencia. Cuando no se conoce en profundidad el baile, acompañás al que te lleva de la mano. He dicho algunas cosas que a mí me parecía que estaban mal y eso generó limitaciones en el apoyo de otras cosas. Tezanos Pinto era el representante titular pero también tenía otra persona que compartía el manejo y también estaba relacionado con los mismos sectores.

Ver nota original: www.revistapuerto.com.ar

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