Un correntino es el nuevo jefe de la Prefectura Naval Argentina

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, puso en funciones a las autoridades de las fuerzas de seguridad interior. El Prefecto General oriundo de Corrientes, Mario Rubén Farinón, asumió como nuevo jefe de la Prefectura Naval. ¿Quíenes son los elegidos para comandar las otras fuerzas?

El prefecto Mario Rubén Fariñón, en tanto, tuvo a su cargo la Región Sur de Prefectura, que tiene sede en Sierra Grande, pero jurisdicción desde Mar del Plata hasta Ushuaia. Al momento de tomar posesión del cargo, Fariñón describió a esa zona como la de “mayor conflictividad social”.

Hijo de Juan Carlos Farinón y Sara Elena Siviero, Mario nació hace 57 años en Mocoretá (Corrientes). Un lugar donde creció junto con sus hermanos Silvia, Roberto y Sonia. Ayer, fue designado como nuevo jefe de la Prefectura Naval Argentina.

El nuevo Prefecto Nacional es un abogado que se especializó en el eje primario de las responsabilidades de su fuerza: la seguridad en la navegación. El prefecto general Mario Rubén Farinón estuvo al mando de varios de los guardacostas en misiones en el Mar Argentino. En 2016, como jefe del Servicio de Buques Guardacostas, estuvo a cargo del operativo que derivó en el hundimiento de un busque pesquero chino que no solo intentó escaparse durante horas, sino que buscó embestir a la embarcación de la Prefectura.

Ese perfil marino del jefe tendrá una compensación de conocimientos profesionales en el subjefe elegido, el prefecto general Jorge Bono, de 57 años y director de Operaciones de la Prefectura. Antes había estado a cargo del área de Inteligencia e Investigación Criminal, fue jefe del Departamento de Investigaciones de Delitos Económicos y se especializó en el trabajo de la otra misión de la Prefectura: la lucha contra el contrabando en la zona fluvial.

¿Quíenes son los elegidos para comandar las otras fuerzas?

Así lo anunció la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, durante una conferencia de prensa que brindó en Casa Rosada, en compañía del jefe de gabinete, Santiago Cafiero.

“Es muy importante este momento, ya que es de mucho valor contar con nuevos jefes de las fuerzas federales. Después de un análisis de trayectorias, de desempeño, de perfiles de los posibles jefes, el Presidente tomó la decisión de nombrar a las nuevas autoridades”, comentó Frederic.

Y agregó: “Los jefes salientes nos habían presentado los pedidos de retiro. Ellos acompañaron la gestión anterior de gobierno durante cuatro años y eso implica un cierto desgaste y acompañar una cierta orientación de la política de seguridad que se está modificando. Nos parece muy importante contar con jefes que le pongan su impronta a la conducción de cada una de las fuerzas en línea con las orientaciones que tiene esta gestión”.

En la Policía Federal, el comisario general Néstor Roncaglia será reemplazado por el comisario mayor -promovido ahora a comisario general- Juan Carlos Hernández, de 55 años y licenciado en Ciencia Política y Gobierno, egresado de la UCES, con posgrado en historia política. Más allá de su conocimiento académico, su perfil profesional lo acerca a las tropas especiales de la PFA, con participación en el GEO y en la División Custodias.

Desde 2018 estaba designado como jefe de la dirección de seguridad urbana. Con su nombramiento con máximo responsable de la PFA se producirá un importante corte con relación a los actuales mandos, ya que en principio -por la posición histórica que señala al jefe de la fuerza como oficial mas antiguo en el grado- pasarían a retiro los comisarios generales que conducían las 15 superintendencias.

El subjefe nombrado por Frederic es el comisario mayor Osvaldo Rubén Mato, de 54 años y oficial de “acción”. Hasta hoy era el director de las Fuerzas de Operaciones Especiales, que incluye al grupo de élite Geof, al que integró como oficial subalterno. Entre su especialización operativa figuran cursos con comandos policiales de Israel. Mato estuvo a cargo, también, del Cuerpo de Prevención Barrial, la unidad de la PFA que trabaja en el control especial de asentamientos, como la villa 31. La ministra Frederic realizó en los últimos años un trabajo de campo sobre la actividad de las fuerzas federales en villas, por lo que conoce el trabajo realizado por Mato.

Ese oficial, incluso, fue uno de los que expuso ante Frederic en la visita que realizó la ministra, pocos días después de asumir su puesto, al predio de la Policía Federal ubicado sobre la avenida Figueroa Alcorta. Fue Mato quien encabezó ante la funcionaria una prueba con la pistola Taser y su consejo profesional fue que esa arma de descarga eléctrica debía quedar en manos de las fuerzas especiales como el Geof. Pocos días después, Frederic dispuso que solo las tropas de élite de las cuatro fuerzas tengan esas armas en su dotación.

Tras esa visita a ese predio, que la Policía Federal busca preservar de una expropiación, la ministra había definido en una entrevista con LA NACIÓN: “Es un centro neurálgico de la Policía Federal para tener acceso a diferentes puntos estratégicos, incluso para la protección de la Casa de Gobierno y la quinta presidencial. Hay una instalación de comunicaciones de Interpol y un helipuertos, entre otras unidades. No es un predio abandonado y no hay ninguna razón para sacárselo”.

En la Gendarmería Nacional, el comandante general Gerardo Otero será reemplazado por el comandante general Andrés Severino, abogado, de 60 años y que hasta hoy se desempeñaba como jefe de la Región III, que abarca los territorios de Córdoba, Mendoza, San Juan y La Rioja. Quienes lo conocen aseguran que es un estratega, un hombre que sabe moverse frente a diferentes desafíos y que conoce cada punto operativo donde actúa la Gendarmería. Los comandos de regiones aparecen como sólidos puntos de partida para la conducción a nivel nacional, ya que reproducen a una escala menor la mecánica de despliegue de la fuerza a nivel nacional.

El nuevo jefe de la Gendarmería: comandante general Andrés Severino El nuevo jefe de la Gendarmería: comandante general Andrés Severino

En su carrera de más de 35 años en la fuerza, el comandante Severino tomó contacto con los dos focos de principal atención en la lucha contra el narcotráfico. Tuvo funciones de conducción en el destacamento de San Antonio de los Cobres, en Salta, línea por donde operan traficantes de cocaína desde Bolivia, y además fue parte del mando del destacamento de Bernardo de Irigoyen, donde cruzan rutas de contrabando de marihuana. Su nombramiento derivaría en el pase a retiro de entre cinco y ocho comandantes generales.

Como su segundo en la conducción de la Gendarmería estará el comandante general Javier Lapalma, de 54 años y egresado de de la escuela de oficiales en la promoción de 1985, al igual que Severino. En la Gendarmería aseguran que estos hombres formarán un buen tándem, con la visión estratégica de Severino y el reconocimiento que Palma tiene entre los oficiales y gendarmes por su trato personal, característica importante para un subjefe que, por organigrama,tendrá la responsabilidad primaria de los recursos humanos de la fuerza.

La Policía de Seguridad Aeroportuaria tiene desde su creación un civil a su cargo. El primer jefe fue Marcelo Saín, hoy ministro de Seguridad de Santa Fe, y ahora la responsabilidad de la fuerza que tiene control sobre los aeropuertos estará en manos de José Glinski, licenciado en Ciencias Políticas y exministro de Seguridad de Chubut, entre 2012 y 2014. (LA NACION / RADIO DOS / NUESTROMAR)

Ver nota original: www.nuestromar.org

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