La cadena fresquera en Mar del Plata comenzó a perder eslabones

Enero era un mes tranquilo en la industria pesquera marplatense. Buena parte de los barcos cumpliendo parte de la parada biológica y el personal de tierra con licencia por vacaciones. Pero la actualización de los derechos de exportación que estableció el nuevo gobierno entre las fiestas de fin año, parece haber sido una bomba que explotó con retardo en los últimos días y llenó de convulsiones el primer mes del año.

Lo que anticipó el medio Revista Puerto en una de las últimas notas de 2019 se cristalizó a los pocos días: la crítica situación de empresas sin mayores alternativas que reprocesar merluza en tierra con una estructura laboral prominente, con ecuaciones comerciales negativas, cuyos cimientos comenzaron a temblar y a resquebrajarse.

Hoy la flota costera esta parada luego que Ardapez, el frigorífico chino y uno de sus principales clientes como compradores del variado, les redujera en promedio 5 pesos el valor del kilo de pescado. Después de cumplir la primera marea, dejaron los barcos amarrados en “Puerto Piojo” en el muelle 10 y Sebastián Agliano avisó que no saldrán hasta que no haya márgenes de rentabilidad.

Hace una semana se instaló con fuerza el rumor del cierre de Arte Pesca. Al día siguiente el frigorífico de Bermejo y Ortiz de Zárate no levantó la persiana y dejó un centenar de obreros del pescado en la calle, luego de arreglar una salida que ni cerca estuvo de la doble indemnización reinstaurada tras la asunción de Alberto Fernández.

Nadie en el puerto habla mal de Daniel Berasategui, la cara visible del frigorífico que exportaba merluza a los Estados Unidos.  Que no le dan los costos, que el cliente dejó de comprarle… la cuestión es que de un plumazo se deshizo de los peones, envasadoras y camaristas que agrupaba en ese predio como de los fileteros que cortaban en las fasoneras de Hernandarias y Triunvirato. Ni en el SOIP saben exactamente cuántos eran.

El cierre de Arte Pesca apuró las audiencias que el sector de frigoríficos exportadores mantenía con Carlos Liberman y también con la nueva subsecretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Provincia de Buenos Aires y futura  representante del distrito en el Consejo Federal Pesquero, Carla Sain.

Los industriales y sus representantes han sumado kilómetros como nunca en el primer mes del año. La estratificación por color de flota, el peine fino para separar los productos congelados a bordo de los elaborados en tierra al momento de aplicar derechos de exportación parece una medida cantada. El problema es que con eso solo no alcanza.

“Este no es un problema exclusivo que debe resolver la Subsecretaría de Pesca”, dijo Mariano González, referente de Cafrexport y UDIPA tras las reuniones periódicas con las autoridades nacionales y provinciales.

“Se requiere de medidas tributarias, financieras para hacer frente a este difícil momento. Pero no políticas generalizadas porque existen estructuras de producción diferentes y hoy la situación relacionada con la cadena fresquera es realmente crítica”, detalló el Gerente.

Mientras los industriales comparten reuniones con Liberman en su despacho y analizan variables, esa cadena fresquera en Mar del Plata se puso más tirante con las noticias que llegaron desde Ostramar/Taturiello y sus fasoneras donde corta pescado y que suman 300 trabajadores.

Marcela Caputo juntó el jueves por la mañana a un grupo de delegadas y les dijo que pensaba presentarse en concurso y dejaba abierta la planilla para los retiros voluntarios. “Muchas de mis compañeras están de vacaciones, son mujeres con más de 20 años de antigüedad en la empresa que se largaron a llorar cuando les conté lo que se había hablado en la reunión porque son sostén de familia”.

Yolanda Villalobos es delegada de la empresa y su voz por el teléfono refleja la conmoción que vive por estas horas. “Nosotros no queremos subsidios, no queremos un arreglo, solo queremos trabajo, tener la posibilidad de llevar el pan a nuestras mesas”, resume el deseo colectivo.

“Marcela (Caputo) dice que tiene tres barcos, pero uno solo funciona y necesita vender el pescado entero porque gana más plata. Ya les avisó a las fasoneras que no les mandará más pescado”, aporta la Delegada.

El viernes, la propuesta indemnizatoria para el grupo de fileteros de Caputo fue irrisoria y si no hay pescado irremediablemente ocurrirá lo que no pasó hasta ahora: manifestaciones frente a frigoríficos, corte de calles y quema de gomas. Otra curiosidad del verano 2020. Hubo despidos, aparecen  trabajadores en riesgo y nadie levantó la voz.

El SOIP trata de encauzar las negociaciones con Ostramar –los efectivos están adheridos al convenio 161/75– mientras Cristina Ledesma no le da descanso al celular en la tarea de persuadir a las autoridades para que tomen cartas en el asunto. En la semana tuvo control médico por una dolencia cervical pero aprovechó el viaje a Capital para reunirse con Sain.

Mañana martes todos los empresarios de frigoríficos con problemas han sido convocados a una reunión en CABA con autoridades provinciales. Deberían ir todos a la reunión pero está circunscripta a los más delicados. Desde los despachos oficiales no se adelantan mayores pistas. Ojalá sea porque no quieren despabilar a otros sectores productivos con problemas y no porque no tienen muchas opciones.

Tal vez porque sea nuevo en el cargo nacional, tal vez porque muchos están desesperados y quieren creer en lo que consideran la última tabla de salvación, tal vez porque toda escoba nueva barre bien o tal vez porque lo ven consustanciado con los problemas que atraviesan a la cadena fresquera, lo cierto es que por estos días entre los industriales marplatenses nadie exhibe públicamente descontento con la tarea de Carlos Liberman.

El punto ahora es saber en qué medidas pueden aplicar para reactivar el sector. ¿Obligarán a la flota potera a reprocesar el porcentaje de calamar en tierra que se comprometieron con el nuevo permiso de pesca? ¿Habrá combustible diferenciado para los fresqueros de altura? ¿Aflojará el costo del control y  fiscalización fitosanitario? ¿Aparecerán líneas de financiamiento para atender las demandas más urgentes?

La industria no puede esperar mucho tiempo más. Arte Pesca y Ostramar son los primeros de una larga lista que puede sucumbir y en su caída arrojar más trabajadores a la calle. Sud Este pende de la decisión del Síndico. Sur Trade vive una situación compleja. El Marisco con los hermanos Di Leva se sigue desprendiendo de buques para intentar mantenerse a flote.

En el medio de esa cadena los eslabones comienzan a flaquear y algunos ya se desprendieron y cayeron al piso. Distinguir entre los más críticos que aún se sostienen, atendiendo las variables económicas, sociales y ambientales, asoma como una obligación vital para las autoridades en los próximos días.

Ver nota original: www.revistapuerto.com.ar

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