Nueva prórroga a lanchas artesanales para que sumen una segunda balsa

Prefectura Naval Argentina dispuso una nueva prórroga por sesenta días para que las lanchas artesanales que operan en el puerto marplatense cumplan con lo dispuesto por la Ordenanza 3/18 e incorporen una segunda balsa salvavidas en las quince embarcaciones que todavía flotan en la banquina chica.

La nueva licencia surgió luego que desde las embarcaciones presionaran con salir a pescar sin la segunda balsa y la Prefectura amenazara con no despacharlas y elevar las actas de infracción a Pesca.

“No es la primera prórroga que se les otorga, siempre con el compromiso de que cumplirían con la normativa una vez conseguido el dinero para adquirirlas”, contaron fuentes de la propia Prefectura ante la consulta del medio Revista Puerto.

El rechazo de las lanchas a cumplir con la Resolución había quedado expuesta el viernes pasado en la última reunión de la Comisión de Intereses Marítimos, en cuyo transcurso Roberto Pennisi hizo una encendida defensa del sector artesanal.

Enterados en la banquina, agradecieron ese apoyo y que las autoridades municipales tomaran conocimiento de la situación. Pero los patrones reconocieron que les hubiese gustado que la conservera de la familia Pennisi pudiera mantener un mejor precio de la caballa en medio de la temporada.

Desde la Sociedad de Patrones aseguran que no sumar la segunda balsa no es mala voluntad sino que obedece a una cuestión operativa. “No entran dos balsas en la cubierta de la lancha”, aseguró Luis Ignoto ayer por la tarde.

El dirigente destacó que la relación con la Prefectura es “súper cordial y siempre nos han tratado muy bien” y la flota ha incorporado otros elementos de seguridad, pero la balsa tradicional no tiene lugar a bordo.

“Nos ofrecieron lo que se conoce como balsa de falso bolso, que se puede colocar en cualquier lugar de la embarcación, pero en Nautiq nos dijeron que tiene poca vida útil y su precio no es muy inferior a la otra”, reconoció Ignoto. La balsa que se ubica en la torreta sobre la cubierta tiene un costo aproximado de 130 mil pesos.

En la banquina aseguran que tienen un 50 por ciento más de chalecos que el número de tripulantes, incorporaron los trajes de inmersión y “hasta compramos los handies subaqua que se requieren para comunicarse en buques de mucha mayor eslora que la de una lancha”, indicó Ignoto.

También les sorprende que la normativa haya excluido a lanchas artesanales que operan desde la Bahía de Samborombón porque operan en el río, cuando saben que en temporada de corvina las condiciones en la zona fluvial no son muy diferentes a la del mar.

“Nos están exigiendo las mismas cosas que a los barcos costeros y nosotros tenemos menos de un tercio de autonomía y casi siempre vamos y venimos en el día. No nos oponemos a mejorar los sistemas de seguridad, de hecho hemos mejorado, pero debería contemplarse esta situación”, remarcó Ignoto.

Ver nota original: www.revistapuerto.com.ar

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