Un informe ambiental advierte que más del 80% de las mareas de la flota nacional zarpan sin inspector a bordo
El relevamiento presentado por organizaciones de conservación marina expone severas fallas en el sistema de control pesquero. Señalan que incluso en los buques de mayor porte la cobertura de inspección estatal no superó el 56% en los últimos tres años.
Un informe difundido en las últimas horas por el Círculo de Políticas Ambientales (CPA) junto a una coalición de ONG dedicadas a la conservación marina encendió las alarmas en el sector pesquero al revelar la baja presencia de controles estatales en alta mar. Según el documento, más del 80% de las mareas que efectúa la flota comercial argentina en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) se realizan sin la presencia de un inspector oficial a bordo.
El relevamiento pone el foco en el cumplimiento de las normativas vigentes y destaca una falla estructural en el esquema de fiscalización. En el segmento de embarcaciones de más de 33 metros de eslora —donde la legislación pesquera establece la presencia de inspectores como un requisito obligatorio—, el nivel de cobertura oficial se mantuvo por debajo del 56% en el acumulado de los últimos tres años.
El impacto sobre las certificaciones y la sustentabilidad
La denuncia de los ambientalistas reabre el debate sobre la transparencia en la declaración de las capturas, el descarte en el mar y el cumplimiento de los planes de manejo para especies clave como la merluza y el langostino. Desde las organizaciones advierten que la falta de presencia física del Estado a bordo debilita la posición de la pesca argentina ante los mercados internacionales, en momentos donde Europa y Estados Unidos endurecen las exigencias de trazabilidad y combate a la pesca ilegal (IUU).
Para las cámaras armadoras y las autoridades de aplicación, el informe representa un llamado de atención respecto a la logística del cuerpo de inspectores y la necesidad de acelerar la implementación de tecnología de monitoreo electrónico y cámaras a bordo. La continuidad de estos vacíos en los controles amenaza con impactar en las auditorías de certificación ambiental que sostienen el acceso del pescado argentino a las góndolas más exigentes del exterior.
